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La historia vive en Ushuaia
Nosotros, el día anterior a realizar la excursión del Tren del Fin del Mundo, visitamos el “Museo del Presidio”, que no es otro lugar más que la cárcel misma en la que habitaron los presos, reacondicionado y convertida hoy en símbolo y reaseguro de la historia de Ushuaia; de tal modo, mientras avanzábamos sobre los rieles del Ferrocarril Austral Fueguino, un pequeño tren de trocha angosta, una tras otra íbamos recordando las fotografías e historias de los condenados, lo cual hizo mucho más ilustrativo e interesante el viaje.

Por lo dicho anteriormente, recomendamos a todo aquél que esté por realizar la excursión del Tren del Fin del Mundo, o que esté programando el orden en que va a disfrutar de las actividades en Ushuaia, que visite primer los museos, porque son muy valiosos los datos que brindan para tener una idea previa de los lugares reales que se recorren después.
Lo cierto es que, hoy en día, viajar en el Tren del Fin del Mundo significa realizar el recorrido que todos los días realizaban los presos hacia el bosque subantártico para llevar adelante su rutina de cortar árboles, por supuesto, con comodidades de las que ellos no gozaron, como el techo, los asientos y, sobre todo, la libertad de movimientos. Pero también es transitar por los mismos lugares que los penados que ayudaron a construir Ushuaia años atrás, es dar una vuelta por el pasado de la ciudad y, en definitiva, de toda Tierra del Fuego, es mantener viva su historia, su presidio, su gente y, por supuesto, su tren.
En resumen, durante las dos horas aproximadas que abarca el recorrido entre ida y vuelta, desde la estación cabecera hasta la terminal, el presente y el ayer se conjugan místicamente alrededor del paisaje único del Parque Nacional Tierra del Fuego y el relato de la historia de una ciudad que se hizo grande gracias a los presos del presidio.
Fuente: Teleaire.com
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La Gruta Inti Huasi de San Luis
Ese día, nuestro recorrido prosiguió en medio de las sierras puntanas, hasta llegar al Cerro Inti Huasi, en cuya base está la gruta que durante años fue refugio de los indígenas de la cultura ayampitín, descendientes de los primeros pobladores de América.

Es muy lindo todo ese recorrido previo, que incluye el paso por La Carolina, un pueblito minero en donde se puede realizar la excursión a los yacimientos de oro ya extinguidos. Allí, aún hoy los habitantes del lugar conviven con las añejas construcciones de piedra, dándole una particularidad entre místico y nostálgica a todo el pueblo. Y si se llega en horas del mediodía, hay lugares aptos para realizar los populares picnics, en medio de la arboleda puntana.
Para los que tengan tiempo, es muy recomendable realizar la visita a la mina de la que se extraía oro en la Carolina, y en la que aún quedan vivas muchísimas leyendas. Y luego, por supuesto, retomar el camino hasta llegar a la Gruta Inti Huasi, que en quechua significa “casa del sol”.
Lo cierto es que la gruta se encuentra a 1715 metros de altura sobre el nivel del mar; no es ni más ni menos que una caverna natural que fue habitada por cazadores y recolectores nómades, 8000 años antes de Jesucristo. Los principales hallazgos en Inti Huasi fueron piezas óseas, puntas y conanas, entre otros, que se pueden apreciar en la gruta conservadas como en un Museo, dan cuenta de la presencia de la cultura Ayampitín, descendiente de la primera corriente pobladora de América.
Fuente: Teleaire.com
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20 mil turistas en el Cerro Aconcagua
Para aquellos que estén planificando su experiencia de viaje en el Cerro Aconcagua, un primer acercamiento a la montaña más alta de América es quizás a través de la cámara web que transmite en vivo desde allí, las 24 horas del día.

Porque lo que hasta ayer parecía impensable, hoy la tecnología lo hace realidad. Incluso posibilita que, aquellas personas que no pueden, por diferentes circunstancias, llegar a los destinos efectivamente, puedan conocer de ellos a través del monitor. Y así, por ejemplo, el Cerro Aconcagua, esa montaña de 6.962 metros de altura sobre el nivel del mar, que forma parte de la Cordillera de los Andes en la región central, dentro de la Provincia Argentina de Mendoza, parece estar muy cerca de todos.
Lo cierto es que al centro-oeste de la República Argentina, cerca de la frontera con la República de Chile, el Aconcagua es el cerro elegido por el turismo internacional para practicar deportes extremos, como escalada, montañismo y trekking. Según un informe reciente de la Dirección de Recursos Naturales de Mendoza, el 80% de los deportistas que llegan a la montaña para realizar alguna de las actividades mencionadas, o para intentar alcanzar la cima de 6.962 metros, son extranjeros.
Sólo en el primer mes de 2010, 20 mil turistas arribaron a la laguna de Horcones, en la base del cerro, a donde se llega luego de caminar dos kilómetros desde la Ruta Nacional 7, mientras que otros 5 mil escalaron hasta los campamentos en altura. El costo del ascenso es de 600 pesos para los argentinos y 1.800 para los extranjeros.
Fuente: Teleaire.com
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La excursión al Mirador “Cabeza del Indio”
Durante nuestra estadía en la localidad de El Bolsón en la Provincia de Río Negro, otro paraje muy lindo desde donde pudimos ver el valle del Río Azul, el Lago Puelo y los cerros del lugar, es Cabeza del Indio.

Cabeza del Indio es un lugar en medio de montañas y vegetación autóctona, al que se puede llegar de dos maneras, caminando: uno es a través de un sendero ascendente que atraviesa un tramo por cornisa, y el otro es atravesando el bosque, siguiendo los carteles señalizadores ubicados en medio de la flora nativa. Ambos demoran 10 minutos aproximadamente y requieren de un mínimo estado físico, estar vestidos con ropa cómoda, que permita dar pasos largos y realizar movimientos de ascenso, y tener calzado cómodo, que no resbale y se adapte bien al suelo.
Según nos explicó la gente de El Bolsón, el lugar se llama Cabeza del Indio porque el paredón natural de 20 metros de altura, producto de la erosión del granito y de la laja que lo compone, que se encuentra por debajo del mirador, parece el perfil de un indígena. Formación de granito y laja de 20 metros, esculpido en la roca naturalmente. Este sitio es utilizado en ocasiones por descendientes de mapuches que celebran aquí sus ceremonias
Ese día, luego de contemplar las vistas panorámicas que ofrece el mirador natural y de sacar las más lindas fotografías de la zona, nuestro recorrido finalizó en el área de recreo y camping del Río Azul, desde donde se puede tomar contacto más de cerca con el agua y la naturaleza que circunda a todo el valle, en medio del paisaje más característico de El Bolsón, en la Patagonia argentina.
Fuente: Teleaire.com
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¿Por dónde pasa el Tren del Fin del Mundo?
Y muy despacio, el Tren del Fin del Mundo comenzó a alejarse de la estación cabecera de recorrido, que lleva el mismo nombre, y a adentrarse en los paisajes fueguinos más lindos que pudiéramos imaginar.

En el primer tramo de recorrido, el tren bordea el Río Pipo, después lo cruza a través del Puente Quemado, hasta llegar a la primera parada: la Estación Cascada de la Macarena, en donde hay dos senderos para realizar, ambos a pie: uno es el que dirige a una reconstrucción de las chozas de los indios yámanas, los primeros pobladores de la zona, y el otro llega hasta la pequeña cascada que da nombre a la estación. Los dos son muy lindos y recomendables y, aunque hay bastante poco tiempo para realizarlos, con un paso constante se pueden realizar.
Es que la parada en La Macarena es de tan sólo quince minutos, luego de los cuales se vuelve a subir al tren para continuar su recorrido en medio de los ríos, cascadas, montañas y bosques de lengas y coihués del Parque Nacional de Tierra del Fuego.
Por supuesto, también recorre el bosque subantártico, uno de los pocos que existen en el mundo, con su característico suelo de turba. Pero antes, el tren pasa por el cementerio de árboles talados por los mismos presos, hace años atrás, cuando Ushuaia comenzaba a ser lo que es hoy, y junto a los paisajes que veíamos, el relato en audio dentro del tren nos permitía imaginarnos el trabajo que realizaron esos penados en la zona, cortando árboles no sólo para erigir el presidio, sino también para obtener la leña que acondicione un poco las bajas temperaturas del sur argentino.
El recorrido termina en la Estación del Parque, en donde la locomotora se desengancha de los vagones y cambia de carril, para volver a unirse a la formación y así, el Tren del Fin del Mundo emprende su vuelta.
Fuente: Teleaire.com
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