Aguas Calientes, la estación de mochileros a Machu Pichu, en Perú.
Aguas Calientes tiene calles de barro, casas derruidas, pasajes caóticos y mercados callejeros, y a pesar de imaginar que pocos turistas se le atreverían, es la parada obligada antes de emprender la excursión a Machu Pichu, pero además, todo un destino atractivo por sí mismo. Se puede llegar allí vía vuelos a Lima.

Imagen Michael Mc Donough
Aguas Calientes está situado muy cerca de Machu Pichu, y es una pequeña localidad en Perú, cuya historia está ligada intimamente a la llegada del ferrocarril para unir las ciudades de Cusco y Santa Ana. Separada apenas 30 kilómetros de las Ruinas de Machu Pichu, su situación geográfica terminó marcando su destino como un punto neurálgico para los miles de visitantes que se dirigen al complejo arqueológico.
Imagen QuintanaRoo
Pero Aguas Calientes es mucho más que un lugar de paso. Posee una variada infraestructura turística y hotelera, además de poseer baños termales a pocos metros de distancia del pueblo.
Aguas Calientes es una vieja estación convertida en un paisaje urbano con aires mundanos gracias a los visitantes que llegan de todas partes del mundo. Y el panorama de la ciudad refleja con creces el desarrollo desmesurado e improvisado con que la ciudad se volcó al turismo de masas. En resumen, podría describirse como un paraje donde la población llegó primero que el urbanismo.

Imagen Bruno Girin
La oferta de alojamiento es variada y hay espacio para todos los gustos y presupuestos, incluso para los más acotados. Por ello, es el lugar predilecto de mochileros, que inundan las calles de la ciudad, y parten como hormigas por los senderos que recorren los paisajes andinos y por supuesto el famoso camino del Inca.
Aguas Calientes es también conocido simplemente como Machupicchu Pueblo. Desde la década del ‘70, la vieja estación de maniobras del tren se convirtió en el pueblo turístico de hoy. En la entrada de Aguas Calientes, un curioso Pachacutec espera a cada visitante con los brazos abiertos en la Plaza de Armas de la ciudad. El paisaje, rodeado de monañas abruptas es imponente.
En cuanto a los precios, hay que considerar que la difícil accesibilidad de las mercaderías al pueblo, hace que todo sea más caro que en Cusco. Aguas Calientes se adapta tardíamente a un fenómeno del turismo de masas como lo es Machu Pichu, y con todas sus falencias podría considerarse un verdadero paraíso para los amantes de la aventura y la naturaleza, en un ambiente ajetreado y mundano que marcará las experiencias de cada visitante.
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