Su despertar a las cuatro estaciones ofrece una variada y exquisita gama de paisajes, que van desde los fríos y blancos glaciares del sur, las montañas, bosques y pampas del centro, la costa, sobre el Océano Atlántico, las sierras quebradas, la puna y las cataratas norteñas, en la Provicnia de Misiones.

A la República Argentina se ingresa por la Provincia de Buenos Aires, como living de una casa modelo. Es ésta la región más densamente poblada de todo el país, y es uno de los conglomerados más grandes de todo el planeta. En éste sentido, el país sudamericano es etnocentrista, es decir, Buenos Aires es la “vidriera” del territorio nacional, y desde ella y su puerto, y como las vías del ferrocarril, creció el resto del país.
Extendida junto al Río de la Plata, Buenos Aires tiene de todo. Ciudad capital, donde hay rascacielos al mejor estilo Manhattan, barrios copiados de París, y centros comerciales y shoppings al mejor estilo norteamericano, en medio del desfile arquitectónico que aún guarda rasgos, aunque cada vez menos, de un pasado colonial que se entremezcla con la modernidad que avanza, así es Buenos Aires.
Es el tango su huella, así como las mujeres elegantes de la Recoleta y la calle Alvear, así como sus teatros y su “Revista Porteña”, sus antiguos almacenes, los colectivos multicolores, su ancha avenida 9 de julio, que refiere a la independencia nacional, en el año 1816, y la pasión desbordante por el fútbol, la pizza, la trasnoche, el asado los domingos, o los platos de pasta en familia, y el mate con amigos.
