Y qué contarles del Cañón del Atuel, un lugar que atestigua en cada color, en cada roca, e cada especie vegetal presente en el lugar, el origen y la evolución misma del mundo tal como lo conocemos hoy día.

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Fue la acción incesante del viento y de la lluvia la que delimitó cada trazo del cañón mendocino, dando forma a las más vistosas formas rocosas, como si fueran esculturas talladas a mano por algún artista famoso.
Y por supuesto que el lugareño se ocupó de rotular cada una de esas esculturas naturales que los años esculpieron sobre la roca del Cañón del Atuel; así, por ejemplo, se puede ver el Museo de Cera, o el Sillón de Rivadavia, también aquella llamada el Lagarto, o a los Viejos, a los Monstruos, por qué no a la Ciudad Encantada, o sino al Mendigo, y a los Jardines Colgantes, entre otras tantas formas halladas, y entre tantas otras que seguramente quedan por descubrir, o que aún no están hechas pero que el viento y el agua se encargarán de co crear.
Es éste el Cañón que permite que el Dique el Nihuil se llene de agua, y a partir del mismo la Provincia de Mendoza obtenga la energía necesaria para abastecer a gran parte de la Argentina. Son aproximadamente 260.000 kw de potencia los que surgen de a represa.
Además, hay dos lagos artificiales, el Aisol y Tierras Blancas, que dan aún más belleza a un paisaje natural imponente por donde se o mire.

Fuente: Teleaire.com

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