Faro de José Ignacio, un remanso a pasos de Punta del Este.
El bullicio de Punta del Este, se esfuma en pocos minutos al salir de la ciudad, y tan sólo a 40 kilómetros del balneario más famosa de Uruguay, un encantador poblado en torno a un faro, entre playas tranquilas, y naturaleza casi intacta es el reducto para olvidarse de lo que pasa en el resto del mundo. José Ignacio es un rincón de la costa de Uruguay, que se perfila como un destino alternativo para quienes buscan tranquilidad, sin abandonar el estilo de uno de los balnearios más demandados de todo Latinoamérica.
Imagen Coba
José Ignacio está situado en el departamente de Maldonado, en Uruguay, muy cerca de la concurrida Punta del Este. La ciudad está acorralada entre dos lagunas, la laguna Garzón, y José Ignacio, que terminan de conformar un espacio continental rodeado de agua. Sobre una extensión que se interna al mar, se erige el faro emblema de la ciudad, construido en el año 1877 sobre un relieve rocoso que parece desafiar las olas. El faro alcanza unos 30 metros de altura y brinda a la playa y al turismo una idílica imagen de postal. Un ascenso al faro permite observar el panorama de José Ignacio, apenas un caserío en un entorno encantador, con calles sin asfaltar, y una tranquilidad que es quizás la característica que más define el lugar.
Imagen Longhorndave
En José Ignacio la naturaleza todavía prevalece sin demasiados desafíos. Es el lugar ideal para muchos empresarios y famosos que deciden hacer su retiro, y eligen su costa para construir casas con todas las comodidades, junto a playas solitarias, y campos extensos con lujosas residencias.
José Ignacio destaca además por su gastronomía, con platos ligados a la pesca embarcada, mariscos y algas disponibles en todo momento. Sus restaurantes son reconocidos por sus originales propuestas en base a frutos del mar.
Actualmente, la ciudad se encuentra ligada a un proyecto de urbanización moderada, en sintonía con el ambiente y la naturaleza. Existen sin embargo proyectos millonarios para expandir la infraestructura y preservar al mismo tiempo la esencia tranquila y natural del lugar. José Ignacio es una pequeña joya a punto de despegar. Mientras tanto, el viento sigue siendo la banda sonora que encanta a sus residentes y visitantes.
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