Es éste un destino inolvidable de las playas del noreste uruguayo. Porque Cabo Polonio sobresale por su ambiente natural y agreste, casi inalterado por la actividad del hombre.

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Habíamos pasado la noche en el Hotel Portobello de la localidad balnearia de La Paloma, otra exquisita playa del Uruguay, en donde nos despertamos totalmente descansados frente al Océano Atlántico. Así es que después de desayunar partimos con rumbo hacia Cabo Polonio.
Durante el viaje hicimos una parada en la playa La Pedrera, un bonito paraje uruguayo, muy conocido por sus añejas formaciones rocosas junto al mar, toda una postal para las fotografías típicas del turista en la zona. Se calculan que muchas de ellas tienen más de 500 millones de años.
Fue en La Pedrera en donde nos abastecimos de los alimentos y bebidas que consumiríamos durante el día, que sería largo.
Y ya después, en Cabo Polonia, nos detuvimos en el centro de información para informarnos un poco sobre los atractivos turísticos del lugar. Fue allí en donde conocimos a Alejandra Larrosa, quien sería nuestra guía durante esa jornada.
Una de las cosas más lindas y divertidas que hicimos fue recorrer las playas a bordo de una “chiva”, un vehículo de gran porte, tipo camión, pero todo terreno, con el cual pudimos cruzar las altas dunas móviles (por la acción del viento) hasta llegar a la costa del Atlántico, allí donde el mar pega con sus olas con gran fuerza.
Y así llegamos también hasta el faro de Cabo Polonio, éste paraje uruguayo que sobresale por la sencillez de un paisaje casi intacto, que lo convierten en un lugar soñado.

Fuente: Teleaire.com

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