La historia vive en Ushuaia
Nosotros, el día anterior a realizar la excursión del Tren del Fin del Mundo, visitamos el “Museo del Presidio”, que no es otro lugar más que la cárcel misma en la que habitaron los presos, reacondicionado y convertida hoy en símbolo y reaseguro de la historia de Ushuaia; de tal modo, mientras avanzábamos sobre los rieles del Ferrocarril Austral Fueguino, un pequeño tren de trocha angosta, una tras otra íbamos recordando las fotografías e historias de los condenados, lo cual hizo mucho más ilustrativo e interesante el viaje.

Por lo dicho anteriormente, recomendamos a todo aquél que esté por realizar la excursión del Tren del Fin del Mundo, o que esté programando el orden en que va a disfrutar de las actividades en Ushuaia, que visite primer los museos, porque son muy valiosos los datos que brindan para tener una idea previa de los lugares reales que se recorren después.
Lo cierto es que, hoy en día, viajar en el Tren del Fin del Mundo significa realizar el recorrido que todos los días realizaban los presos hacia el bosque subantártico para llevar adelante su rutina de cortar árboles, por supuesto, con comodidades de las que ellos no gozaron, como el techo, los asientos y, sobre todo, la libertad de movimientos. Pero también es transitar por los mismos lugares que los penados que ayudaron a construir Ushuaia años atrás, es dar una vuelta por el pasado de la ciudad y, en definitiva, de toda Tierra del Fuego, es mantener viva su historia, su presidio, su gente y, por supuesto, su tren.
En resumen, durante las dos horas aproximadas que abarca el recorrido entre ida y vuelta, desde la estación cabecera hasta la terminal, el presente y el ayer se conjugan místicamente alrededor del paisaje único del Parque Nacional Tierra del Fuego y el relato de la historia de una ciudad que se hizo grande gracias a los presos del presidio.
Fuente: Teleaire.com
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