Otro de los destinos imperdibles durante nuestra estadía en San Luis, fue la Villa de Merlo, que se encuentra en el extremo noreste de la provincia, separada de la provincia de Córdoba por la Sierra de Comechingones que funciona como límite natural.

Ni bien llegamos, y luego de pasar por la Dirección de Turismo local para asesorarnos sobre las distintas actividades que se pueden realizar en la Villa, decidimos subir al mirador de la Sierra de Comechingones, desde donde nos habían asegurado tendríamos una vista panorámica maravillosa del llamado Valle de Concarán. Y no nos mintieron.
Es que Merlo es una ciudad inmersa en la belleza de su relieve montañoso, sumado a sus pequeños bosques y algarrobales, y a los arroyos de agua cristalina que cruzan la villa y le dan a su microclima inherente ese aire único que la ha convertido en el centro turístico más importante de toda la provincia.
Es que, entre otras cosas, Merlo es sin dudas la capital del “microclima”, donde las condiciones geográficas de las sierras, se conjugan con una serie de factores, que interrelacionados dan como resultado un ambiente donde uno se siente bien respirando Aire Puro. Su ubicación mediterránea (alejada del litoral marítimo) y su topografía serrana le dan la característica de clima “templado subhúmedo serrano”. La orientación del cordón montañoso de norte a sur actúa como una verdadera barrera que corta el paso de las corrientes de aire húmedo provenientes del Atlántico, depositando la humedad e impurezas en la ladera oriental de las sierras, brindando hacia la zona merlina aire puro y ligeramente seco. La temperatura en verano puede superar los 30º C descendiendo por las noches.
Fuente: Teleaire.com
