Praia do Forte, la polinesia Brasilera
Siempre hay buenas razones para viajar al Brasil, una de ellas es la antigua aldea de pescadores Praia do Forte que se conserva intacta con su estilo rústico y sus edificios históricos. Ubicada a sólo 50 kilómetros (una hora) de la gran ciudad de Bahía, los motivos para visitar este lugar son simples pero convincentes: las playas son hermosas y la urbanización del cemento, al menos hasta ahora, no ha llegado para rivalizar con las palmeras, ni desplazar un centro de preservación de las tortugas marinas que funciona en el lugar.

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Situada al nordeste de Brasil, en el municipio de Mata de Sao Joao, las playas pobladas de cocoterales y aguas cristalinas es estado natural son demasiado motivo para visitar Praia do Forte, apenas una aldea que se hizo un lugar entre el paraíso. En la zona, hay además de lugares increíbles junto al mar, una enorme reserva ecológica, en un ambiente muy bien conservado.

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Praia do Forte nació como un fuerte conocido como El Castillo García d ‘Ávila, construido en tiempos de la colonización portuguesa para defender el territorio. La aldea, creció posteriormente como un pueblo de pescadores para convertirse en la actualidad al turismo, que en poco tiempo se rinde bajo el sol eterno y la belleza tranquila de sus playas.
El área de Praia do Forte no tiene proyectos de convertirse en un destino masivo: es una área de preservación ecológica dentro de la reserva Sapiranga, una de las más importantes en el litoral Atlántico de Brasil. Es por ello uno de los principales destinos de ecoturismo de Sudamérica. En sus playas, desovan las tortugas marinas que quedaron resguardadas por el el proyecto Tamar, un emprendimiento de protección de las tortugas que nació a tiempo cuando estaban a punto de extinguirse.

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Entre las palmeras, se alternan fortificaciones, faros y playas de ensueño. Para acceder, la carretera BA099, más conocida como Ruta del Coco, es el mejor camino a la ciudad. Caminar por sus calles pintorescas y adoquinadas, conocer sus construcciones típicas hasta llegar a la plaza San Francisco, el pequeño centro de la ciudad, nos sumergirá por completo en un pueblo de los de antaño, con gente cálida que disfruta en las veredas más que en las casas, y donde los carruajes a pedal para turistas son más numerosos que los automóviles. Praia do Forte evoca un Brasil de antaño, aquel paraíso de playa que perdura perdido entre las palmeras sin miras de experimentar cambios abruptos, para bien de su entorno y de los visitantes que sepan valorarla y cuidarla.
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Fecha: January 26, 2009 at 7:12 am
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