Ruta 40, Argentina
REFERENCIAS
Ubicación: De Río Gallegos a la Quiaca, Argentina (Ver Hoteles en Argentina)
Distancia de Buenos Aires: a Río Gallegos 2513 km.
Aeropuerto: Esquel, El Calafate y Río Gallegos.
Principales centros urbanos: Esquel, Río Mayo, El Calafate, Río Gallegos.
La mejor época: de noviembre a mayo
Cantidad de días para visitarlo: 15
Imperdible: La cueva de las manos, Los lagos.
PARA SABER MÁS
www.turism.gov.ar/esp/atra/ruta/mruta.htm
Ruta paradigmática de los viajeros de aventura, el tramo patagónico propuesto va desde Esquel hasta El Calafate, o bien hasta Río Gallego. Para aproximarse hasta el kilómetro cero de su nuevo trazado, en Cabo Vírgenes.
Desde que Vialidad Nacional Argentina anunció las modificaciones que se realizaron en 2005, muchas acciones y emprendimientos han reforzado el carácter emblemático de esta carretera argentina. Están los que buscan jerarquizarla como marca-país, los que investigan la diversidad cultural que se explaya a sus anchas, las organizaciones civiles que apoyan a las escuelas rurales que surgen a la vera del camino e, incluso, blogs de viajeros que comparten la pulsion por la odisea de atravesarla de punta a punta.
En total, abarca 5.000 kilómetros, 11 provincias, 19 ríos, 27 pasos cordilleranos y 13 lagos y salares. Y si bien en la actualidad hay grandes sectores asfaltados, lo cierto es que la ruta se sigue caracterizando por su soledad, su paisaje estepario y ventoso y la falta de servicios propia de las regiones despobladas.
Es en eso, sin embargo, donde abreva mayor encanto. Se trata de un viaje solo apto para buenos socios del volante: en el trayecto, hay días con cientos de kilómetros de ripio en los que sobrepasar los 60 km/h puede resultar peligroso. Por lo tanto, emprender la 40 obliga a un compromiso con el camino en sí. Más allá de los provechosos desvíos que conducen a soberbios lagos y bosques, hay que transitar la ruta con placer, sin esperar con ansiedad la llegada a destino.
En ese plan, el descanso es fundamental, por los que se trata de un viaje que implica una buena dosis de tiempo y un considerable monto de dinero. Por la falta de servicios es prácticamente imposible hacerlo sin auto, puesto que no existen ómnibus que vayan haciendo paradas entre los principales centros urbanos, y mucho menos que se desvíen unos kilómetros hacia el oeste, donde están los paisajes más atractivos.
Si lo emprenden con vehículo propio desde Buenos Aires, por ejemplo, seguramente deberá duplicar la cantidad de días invertidos en llegar a la Ruta Nacional 40 y bajar por la cordillera para hacer lo mismo subiendo por el Atlántico, por la asfaltada RN 3. Si prefiere llegar a Esquel en avión y alquilar auto, deberá computar el cargo del drop off en El Calafate o Gallegos a los gastos del viaje. Tenga en cuenta también que para meterse por caminos menos transitados –como la RP 41 que va desde Los Antiguos al Paso Robillos- resulta más apta una 4×4 que un auto. Por fuera de eso, con un vehículo doble tracción el trajín del ripio se lleva mejor y el viaje acaba siendo más placentero.
Desde el punto de vista del alojamiento, las estancias turísticas ofrecen acceso a las regiones menos conocidas. Son, sal mismo tiempo, la mejor manera de conocer la historia de los pioneros patagónicos, sentarse a la mesa de quienes viven y trabajan en la Patagónica, escuchar sus anécdotas y acercarse a experiencias que no se asoman a los hoteles, hosterías y campings tradicionales. Es por eso que se trata de un viaje caro, y sin embargo, muy lejano al fasto. Tenga en cuenta que el hecho que las estancias no sean accesibles tampoco quiere decir que sean lujosas. Muchas veces las comodidades son las más básicas, su mayor atractivo radica en el emplazamiento, su historia, la amabilidad y atención de los anfitriones, que suelen comer con sus huéspedes, el acceso al sitio –y anécdotas y vivencias- que de otra manera estarían restringidos. Es el caso de Telken, La Oriental, La Angostura, La Maipú, Stag River, entre otras. En cambio, estancias como El Cóndor, Menelik, Helsingfors, Nibepo Aike, Monte Dinero están gerencialas más al estilo de una hostería, con encargados que ponen especial atención en organizar una estadía activa para sus huéspedes. En cualquiera de sus versiones, la mayor parte de las estancias turísticas de Santa Cruz y alrededores está asociada a la UTE (www.estanciasdesantacruz.com.ar) que asesora apropiadamente a los viajeros y también hace reservas.
Una vez en ruta, es importante circular con dos auxilios y un bidón de combustible extra. Además, es indispensable cargar combustible cada vez que encuentre donde. No esperar a que el tanque esté medio vacío. Las estaciones de servicio no abundan, por lo que hay que parar y cargar siempre que pueda. No olvide llevar siempre consigo agua y provisiones, los caminos son solitarios y en caso de una emergencia mecánica, la espera puede llevar horas. En este sentido enero y febrero son meses en los que encontrara más gente en la ruta y menos lugar en las estancias y posadas. La temporada se extiende de octubre a Semana Santa, si bien es cierto que los centros urbanos (Esquel, Los Antiguos, El Calafate y Río Gallego) tienden cada vez más a permanecer abiertos todo el año. No se puede decir lo mismo de las rutas, que muchas veces quedan cortadas por la nieve.
Más información: Revista Lugares, Argentina
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