Saltos Ñacunday: Gran cascada en Alto Paramá
¿Hay algún lugar donde aguas cristalinas que caen de una fuente caudalosa se conjugan, eternamente, con la variopinta circunstancia de un eterno arco iris, pincelada de la naturaleza, sobre un terreno de fértil vegetación color esperanza en el mundo? Y la respuesta, a buena hora, es que la región oriental de Paraguay, subtropical e inhóspito clima, parece tenerla. Exacto, nos referimos al hermoso Saltos Ñacunday, patrimonio incólume aún de la mano del hombre.
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Foto: Wikimedia
Esta maravilla guaraní, notable escena como salida de la creación artística de sabios maestros del género impresionista del siglo XIX, y que está empezando a ser un espacio muy concurrido no solo por la ciudadanía paraguaya sino también de personajes internacionales, se encuentra en el Parque Nacional del distrito de Ñacunday, uno de los departamentos de Alto Paraná. Se accede por el rumbo que va de Ciudad del Este a Los Cedrales por un camino asfaltado hasta el municipio de la misma localidad, y luego continuando por un sendero de tierra. El llegar a él es una interacción entre los sentidos del alma con la flora y fauna del lugar, y por las características de su ruta lo que se busca en él es la protección del espectáculo genético de la zona y el adecuado mantenimiento de su espacio biogeográfico.

Foto: Wikimedia
Al llegar, el visitante quedará impactado con una de los emblemas de la periferia del salto: el ingente sonido de la cascada, acompañada de una diversidad de especies silvestres. Además, está surtido de verdes bosques con árboles que van desde los quince hasta más de treinta metros de elevación, entre los que más destacan el Cedro, Palmito, o su emblemático Ñangapiry. Sin embargo, también posee una floresta ribereña, con maderos de menor envergadura, y su conocido Euphorbiaceaecon, adornados estos con florecientes orquídeas de un sin fin de colores.

Foto: Wikimedia
Ya lo sabe: una espléndida caída de cerca de cuarenta metros de altura y exóticos setenta de ancho, y que desemboca sobre una pequeña isla de ingente número de troncos lo espera. Se dice que es uno de las futuras maravillas a considerar en el mundo por su verde esplendor, sosiego eterno y flora y fauna como salida de célebres fábulas. Es ideal para los amantes de veladas inspiradas en rincones alejados de la urbanidad y, además, llegar a él es un obsequio tan especial para su alma que usted querrá volver a revivir en un futuro no muy lejano.
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