Según cuenta la historia y los testimonios obtenidos, el tango nació en las pulperías y piringundines de los barrios marginales que se fueron conformando alrededor del puerto de Buenos Aires, a medida que avanzaba la llegada de inmigrantes a la Argentina, verdaderos conglomerados y crisoles de razas que fueron dejando sus marcas en la identidad nacional.

El tango fue menospreciado en sus orígenes por la alta sociedad argentina, justamente por su origen arrabalero, hasta que se consagró en la Europa de la Gran Guerra. Recién entonces regresó triunfante al país y se convirtió en el símbolo por excelencia de toda Buenos Aires, alcanzando su mejor época y su esplendor con autores como Santos Discépolo y Carlos Gardel.
En la actualidad, algunos lugares en donde se puede aprender a bailar tango son “Sur”, en la calle Estados Unidos Nº 299, “El Viejo Almacén”, en Balcarce e Independencia y “Michelangelo”, en Balcarce Nº 433.
Con respecto a sus teatros y cines, la porteña Avenida Corrientes es el epicentro que agrupa a la gran mayoría de los primeros de ellos, mientras que las salas de proyección de películas nacionales y extranjeras se ubican en la calle Lavalle, conocida, justamente, como “la calle de los cines”.
Y los museos bonaerenses más importantes son, ente otros, el nacional de Bellas Artes, que se encuentra en la Avenida del Libertador Nº 1473, el Histórico Nacional, en Defensa nº 1600, el Museo Municipal de Arte Moderno, que queda en Corrientes 1530 y san Juan 350, y el Argentino de Ciencias Naturales, de Avenida Gallardo Nº 470.
