Llegar a sus escondidas y vírgenes playas, observar sus arenas blancas y el extenso mar azul que baña el paisaje es, de por si, relajante. Sin ruidos que alteren el descanso, ni grandes edificios que bloqueen lo que la naturaleza nos dio. Esa es la aldea de Trancoso que se ubica a 25 kilómetros de Porto Seguro, en Brasil. Nacida en el año 1586, su zona urbana se erige sobre una colina, dado que su génesis tiene que ver con la protección de esa zona de la costa de los contrabandistas de la madera pau-brasil.

Trancoso es, además de atractiva por sus extensas y hermosas playas, un importante sitio histórico, puesto que es una de las pocas ciudades en Brasil que todavía mantiene parte de su trazado urbano original. El centro del lugar se encuentra cercado por antiguas y bajas construcciones, entre las que se destaca la iglesia de São João Batista construida hacia 1656. Claro que con el crecimiento del turismo, muchas de esas casas se vieron transformadas en bares, restaurantes, hosterías y pequeñas tiendas. Todos estos lugares con aires rústicos que combinan con el paisaje.

Entre las playas más reconocidas del lugar podemos nombrar la Rio da Barra que se encuentra atravesada por un pequeño el río con el que comparte el nombre, lo que permite al visitante disfrutar también de baños de agua dulce. Las playas de Nativos y dos Coqueiros, son las más próximas al poblado, Rio Verde cuenta con una laguna formada por las aguas dulces del río. Y como aquí hay para todos los gustos, quienes sean partidarios del naturismo podrán acercarse a la playa del Nudismo que se encuentra a 4 kilómetros de Troncoso y a la que sólo se accede a pie. Para relajarse y disfrutar. Para admirar y descubrir. Troncoso es el lugar.

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