Un hotel elevado en el corazón del Amazonas.
Existe la posibilidad de pasar unos días en plena selva, pero con comodidades propias de la civilización. En pleno Amazonas, en Brasil, se eleva por sobre el denso bosque un hotel construído sobre pilotes. Es el hotel sobre árboles más grande el mundo:

El hotel elevado en el Amazonas, está situado a 60 kilómetros al noroeste de Manaos (ver hoteles en Manaos), en Brasil. El complejo, se eleva sobre la orilla derecha de un afluente del río Amazonas, conocido como Río Negro, parte del Parque Nacional del Río Negro y al comienzo del delta de Anavilhanas, el mayor archipiélago de agua dulce en el mundo.
Según los creadores del hotel, la idea es una iniciativa del famoso explorador francés Jacques Cousteau: la propuesta era seguir el modelo de construcción de los nativos, quienes fueron empleados para construir el hotel y aplicar sus técnicas. En el año 1986 se inauguraba la primera torre del complejo Ariaú Amazon Towers (enlace en inglés). Una vez concluido, el complejo alcanza a sumar siete torres y unas 288 habitaciones, construidas enteramente sobre pilotes elevados y unidas por cinco kilómetros de pasarelas, en el marco exuberante de la selva amazónica. Para alojarse, cuenta con verdaderas”casas del árbol”, la más alta de ellas, bautizada con el sugerente nombre de “La Casa de Tarzán”, a 22 m de altura desde el suelo.
Por supuesto, que el mayor atractivo del hotel, además de lo original de la propuesta, es el entorno selvático, apto para realizar excursiones. Las actividades incluyen caminatas por la selva, recorridos por el río embarcado en canoas, visitas a pueblos de nativos, natación con delfines rosados del río Amazonas, y excursiones diurnas o nocturnas para tomar fotografías o observar la vida de los animales cuando cae el sol.
Un punto atractivo y no muy lejano, es también la observación de la unión entre las aguas del Río Negro y el Rio Solimoes. Cada uno, con su color característico negro y rojizo, se encuentran sin mezclar sus aguas, debido a las diferentes temperaturas y sedimentación.

A lo largo de más de cuatro millas, ambos ríos parecen no querer integrarse, conservando por separado sus colores en un límite preciso, y asemejando el agua negra, a una gigantesca mancha de sombra. El hotel ofrece las comodidades que muchos turistas no están dispuestos a sacrificar, para internarse en una región donde las reglas de juego, las impone la naturaleza en forma desmesurada.
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